Vamos allá. Me dispongo a iniciar una serie de posts sobre un tema del que llevaba tiempo queriendo hablar. Damas y caballeros, aquí y ahora comienza...
RETRO DAYS!...
Vale, tenía que haberlo ensayado más.
En estos posts voy a hablar de juegos de PC que me marcaron de pequeño. Hay que recordar que durante mucho tiempo, la única consola que tuve fue una
Game Boy original (de las gordas). No Marcos, el
Spectrum apolillado no cuenta...
A principios/mediados de los 90, montones de revistas "regalaban" (sí, bueno) CD-Roms (tengo un trauma con la gente que se empeñaba en decir RUM) con muchas demos y versiones shareware de juegos del momento. Fue la edad dorada de los plataformas/arcades de
Epic Megagames y Apogee, y de las aventuras gráficas de
Lucasarts y Sierra, entre muchos otros.
Hoy quiero iniciar esta serie con uno de mis juegos favoritos:
Título: Jazz Jackrabbit
Género: Plataformas
Desarrollador: Epic Megagames
Año: 1993-94-95Todos nos hemos planteado alguna vez esta intrigante y filosófica pregunta:
¿qué pasaría si le diéramos una ametralladora a Sonic?Quizá nunca sepamos la respuesta exacta, pero
Jazz Jackrabbit se le queda bastante cerca.

La idea parte de la archiconocida
fábula de la liebre y la tortuga... sólo que situada 3000 años después. Ahora las tortugas tienen montado un imperio galáctico con el que tiranizan a las liebres (es que decir que están jodiendo conejos no queda fino). Su líder,
Devan, ha secuestrado a la princesa
Eva Earlong. Y un pequeño conejo verde con una cinta roja en la cabeza a lo Rambo, precisamente el que le da nombre al juego, es el encargado de ir a rescatarla y destruir las dos terribles naves de guerra de Devan. Y de paso, machacar unas cuantas tortugas.

En su camino hacia Eva, Jazz atravesará muchos y peligrosos mundos. Desde el "aparentemente" plácido planeta Diamondus, donde empieza la aventura, hasta enormes templos en ruinas llenos de trampas (Pezrock), pasando por basureros intergalácticos (Scraparap), ordenadores del tamaño de planetas (Letni, que es
Intel al revés) o incluso una base semi-inundada donde repostan las naves de Devan (Dreampipes). La variedad de escenarios es inmensa.

Comienzas el juego con un blaster de munición infinita, pero enseguida aparecen armas mucho mas interesantes como el
Toaster, los misiles o las granadas. Sin olvidar las bombas, claro. También hay multitud de itemas que recoger, escudos, aceleradores, muelles y zanahorias (recargan energía). Y aunque no es estrictamente necesario para acabar cada nivel, hacer un 100% de enemigos e items dará mucha más puntuación al final del mismo. Para aquellos que quieran batir su propio record, más que nada.

También hay
fases de bonus en 3D (relativamente novedosas para la época) a las que se accede recogiendo la gema roja que hay oculta en cada mundo, niveles secretos endiabladamente difíciles de encontrar (la mayoría), y por supuesto gigantescos bosses finales a los que hay que dejar como un alfiletero en manos de Eduardo Manostijeras.

El juego está dividido en episodios (6 en la versión diquette, 9 en la versión CD-Rom, que obviamente recomiendo), cada uno sub-dividido en 3 mundos (y a su vez formados por 2 niveles). Hay cuatro niveles de dificultad: Easy, Normal, Hard y Turbo. Este último sólo está recomendado para los sádicos que jugaban al Doom en modo
Berserker, y disfrutaban viendo a su personaje recibiendo palos hasta en el carnet de marine.

Hay una curiosidad sobre este juego. Aunque salió a la venta en el 93, en los dos años siguientes aparecieron dos "ampliaciones" (que no son tales, porque se pueden jugar independientemente) de ambientación navideña. Con el título de
Jazz Jackrabbit: Holiday Hare, la primera llegó en el 94 con un planeta, tres niveles y tres fases de bonus. La segunda un año después, con dos planetas, cuatro niveles... y ninguna fase de bonus (bueno, no se puede tener todo). Ambas son realmente buenas y muy recomendables, se esté en navidad o no.

En fin. Recomendadísimo en grado sumo. Si os los bajáis (por favor, no me hagáis decir en qué cuadrúpedo podéis encontrarlo...), disfrutaréis de lo lindo. Y recordad, tened cuidado al correr por ahí...

... si no queréis acabar así. ¡Marchando una sopa de tortuga!